viernes, 14 de enero de 2011

La burocracia del amor virtual

Las  redes sociales prometen  entre otras cosas,  no sólo hacer amigos o reencontrarse con el pasado como Facebook, sino también hallar el amor de tu vida. No hablo de sexo, más allá del pirateo de algunos;  hablo del amor, de una familia, de fotos de casamiento, la casa, los hijos y el perro. Mucha  gente cae en esas redes (hay  que reconocer que en gran parte son mujeres las víctimas de la ilusión) y en la mayoría de los casos, en la terrible mayoría de los casos, no sucede absolutamente nada.
Alguien podrá decir que tampoco se da en la mayoría de los lugares “no virtuales” que también proponen esto. La persona que se mete a buscar pareja en una red de esta clase suele también buscar en los  lugares "reales" (por ejemplo un “Solos y solas”)  pero hay otros tantos que no, que le ponen todas las fichas a la virtualidad. A  esos me refiero.
En  estas redes el culto a la personalidad es inevitable (como en todas las redes sociales) cuanto más fotos subas, más personas van a interesarse en tu perfil, sobre todo si en las fotos salís bien y no como yo. Hay páginas en donde hasta se da una calificación a la "belleza" del usuario. Más allá de que las  fotografías suelen ser engañosas, hay otra  desventaja en relación con la realidad, que es el encuentro. Las redes sociales del amor generan muchos trámites. Primero inspeccionar bien las fotografías, a mirar con atención lo que te están mostrando del otro lado, luego el conocido  histeriqueo y  el paso al chat, que puede durar semanas, después quizá el teléfono, y finalmente si se dan con éxito estos pasos, el encuentro.
Recién ahí empieza  todo.  Encontrarse con una persona que uno conoció por internet y sobre todo si la conoció con el fin de tener una relación es una de las situaciones más engorrosas, desagradables y con mayores posibilidades de ridículo que hay en la vida.  Los cuerpos tienden a parecer irreales,  las palabras sobran porque uno ya contó  todo por el chat y parece que no tiene nada más para decir, y en parte es verdad: a través de la virtualidad solemos  sacar a la luz cosas que nunca diríamos de frente, o las diríamos después de mucho tiempo. Se hacen ridículos increíbles en el afán desesperado por hacer algo distinto o parecido al sujeto que uno mostró que es en la virtualidad.  Porque uno es otro cuando la red lo libera, uno es más uno mismo. 
No digo que no exista gente que haya encontrado al amor a través de estos medios, yo mismo conozco casos y quizá la generación siguiente esté  todavía más habituada a conocer pareja de esta forma, quizás esté más preparada para el posible ridículo, para la pérdida de las dimensiones reales, tal vez nuestros descendientes generen un "speech" para los encuentros virtuales, algo así como el viejo y entrañable (aunque muy poco efectivo) "a vos te conozco de algún lado", pero para estas ocasiones. No lo sé.  
Por el momento el FACE to FACE  me sigue pareciendo más realista y por supuesto, mucho menos burocrático.
Saludos.

Nunca hables con extraños

Una vez estaba Jon Henerd, junto a la niña polaca que sufrió quemaduras graves. Entonces apareció aquella señora que tranquilamente estaba tomando un cafecito y alguien le pidió el celular, pero resulta que era para realizar un secuestro express. La señora se acercó a Jon Henerd, quien le dijo que no podía llamar pero sí podía enviar un mail, ya que es el dueño de Hotmail, pero que se apurara, porque a partir del próximo mes el correo ya no iba a ser gratis, y que además estaba obligada a enviar el mail de la niña polaca de las quemaduras, si es que quería tener tranquila la conciencia. No sabemos cómo termina la historia, y acaso tampoco nos interese, ya que internet está plagada de mentiras en cadena, muchas de ellas con un supuesto fin moralizante, como el de la señora del cafecito.
El caso particular de la señora me sirve de pie para hablar de otro tema. Con la paranoia de la delincuencia y su efectiva repercusión en las mentes de muchas personas, la cadena de mail de la señora del café se convirtió en mi casa en tema de conversación durante digamos, tres días. Pero sirvió para que todos tomáramos “conciencia” de que si prestamos el celular nos pueden realizar un secuestro express. La cadena dice así:
Una señora estaba tomando un cafecito en una confitería de Quilmes, con varias personas y se le acercó una mujer que se veía de buen porte, bien vestida, Llegó nerviosa diciendo que le acababan de robar el auto y que había dejado su celular adentro, y les pidió si alguien le podía prestar uno para hablarle a su marido para que vinieran a buscarla. Ella le prestó el suyo y la mujer se alejo un poco de la mesa a hacer la llamada.Un rato después volvió muy agradecida se lo devolvió se fue a la vereda a esperar al marido. Pasado un rato, la mujer volvió a entrar y le pidió de nuevo el teléfono, diciendo que el marido no llegaban y que capaz se había equivocado de lugar, y se volvió a alejar para llamar. Volvió dejó el teléfono y se fue….
Todo normal.
Cuando ella llegó a su casa, todos estaban muy angustiados llorando por ella, ella no sabía ni por qué, resulta que habían llamado a su casa diciendo que la tenían secuestrada y que la prueba era que estaban llamando desde su celular y les dieron la descripción de como era y como estaba vestida… así que en la primera llamada acordaron realizar la transacción de 25 mil pesos a tal cuenta y la segunda fue para confirmar que todo se había realizado bien.

El lugar donde la señora toma el "cafecito" varía de correo en correo y de país en país, a veces la víctima es la “mamá de una amiga” o “un vecino”, con el fin de darle mayor credibilidad a esta fábula ejemplificadora que no juega a ser fábula, sino que juega a ser real (y sospecho que tampoco las va de ejemplificadora, meter miedo no es dar ejemplo) ya que el fenómeno del pánico es global y efectivo y existen corporaciones que se benefician de ello.
Además de la pésima redacción (me vi tentado a modificarlo, pero no lo hice) la historia es descaradamente infantil, el registro poco creíble con respecto al país donde circula (se nota que está copiado de otra parte) pero suele resultar efectiva ¿Por qué?
¿No me creen? Busquen en Google y van a ver de cuántos miles de tontos estamos rodeados.

Buen 2011.