viernes, 14 de enero de 2011

Nunca hables con extraños

Una vez estaba Jon Henerd, junto a la niña polaca que sufrió quemaduras graves. Entonces apareció aquella señora que tranquilamente estaba tomando un cafecito y alguien le pidió el celular, pero resulta que era para realizar un secuestro express. La señora se acercó a Jon Henerd, quien le dijo que no podía llamar pero sí podía enviar un mail, ya que es el dueño de Hotmail, pero que se apurara, porque a partir del próximo mes el correo ya no iba a ser gratis, y que además estaba obligada a enviar el mail de la niña polaca de las quemaduras, si es que quería tener tranquila la conciencia. No sabemos cómo termina la historia, y acaso tampoco nos interese, ya que internet está plagada de mentiras en cadena, muchas de ellas con un supuesto fin moralizante, como el de la señora del cafecito.
El caso particular de la señora me sirve de pie para hablar de otro tema. Con la paranoia de la delincuencia y su efectiva repercusión en las mentes de muchas personas, la cadena de mail de la señora del café se convirtió en mi casa en tema de conversación durante digamos, tres días. Pero sirvió para que todos tomáramos “conciencia” de que si prestamos el celular nos pueden realizar un secuestro express. La cadena dice así:
Una señora estaba tomando un cafecito en una confitería de Quilmes, con varias personas y se le acercó una mujer que se veía de buen porte, bien vestida, Llegó nerviosa diciendo que le acababan de robar el auto y que había dejado su celular adentro, y les pidió si alguien le podía prestar uno para hablarle a su marido para que vinieran a buscarla. Ella le prestó el suyo y la mujer se alejo un poco de la mesa a hacer la llamada.Un rato después volvió muy agradecida se lo devolvió se fue a la vereda a esperar al marido. Pasado un rato, la mujer volvió a entrar y le pidió de nuevo el teléfono, diciendo que el marido no llegaban y que capaz se había equivocado de lugar, y se volvió a alejar para llamar. Volvió dejó el teléfono y se fue….
Todo normal.
Cuando ella llegó a su casa, todos estaban muy angustiados llorando por ella, ella no sabía ni por qué, resulta que habían llamado a su casa diciendo que la tenían secuestrada y que la prueba era que estaban llamando desde su celular y les dieron la descripción de como era y como estaba vestida… así que en la primera llamada acordaron realizar la transacción de 25 mil pesos a tal cuenta y la segunda fue para confirmar que todo se había realizado bien.

El lugar donde la señora toma el "cafecito" varía de correo en correo y de país en país, a veces la víctima es la “mamá de una amiga” o “un vecino”, con el fin de darle mayor credibilidad a esta fábula ejemplificadora que no juega a ser fábula, sino que juega a ser real (y sospecho que tampoco las va de ejemplificadora, meter miedo no es dar ejemplo) ya que el fenómeno del pánico es global y efectivo y existen corporaciones que se benefician de ello.
Además de la pésima redacción (me vi tentado a modificarlo, pero no lo hice) la historia es descaradamente infantil, el registro poco creíble con respecto al país donde circula (se nota que está copiado de otra parte) pero suele resultar efectiva ¿Por qué?
¿No me creen? Busquen en Google y van a ver de cuántos miles de tontos estamos rodeados.

Buen 2011.

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